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Timoratos

opinionPuerto Vallarta, Jal.- Pocos son los pasivos ante los grandes problemas nacionales; la gran mayoría de mexicanos están realmente divididos; cada quien jala para donde le conviene.

Unos enojados, con sus temores fundados o no, solamente le apuestan al desmán otros huyen de sus lugares de origen a tropel para no enfrentarse con la desgracia provocada por los enfrentamientos armados. Hay rupturas lamentables en todo nuestro México lindo y querido.

De la marcha realizada el pasado domingo en la Ciudad de México, se desprenden varias interpretaciones, la más lamentable fue la dispersión en la protesta, eso ya ampliamente comentado en diversos foros con una sola conjetura: DESUNIÓN.

Claro fue el fracaso; consignas contra el mentiroso de Donald Trump, los miedos derivados de sus amenazas; los traspiés de Peña Nieto, debates inconcebibles entre académicos y para cerrar el broche hasta cuestionamientos a medios de comunicación; realmente desunión caracterizada por el llevar y traer percepciones muy individuales. Aunque se debe aplaudir que miles de ciudadanos salieron a manifestarse en un día de descanso sin convocatoria política, eso es lo rescatable de esa nube humana que arropó las inmediaciones del sufrido Ángel de la Independencia.

Todo esto me recuerda algunas tesis del responsable de la maquinaria manipuladora del dictador alemán Adolfo Hitler, me refiero a Joseph Goebbels. Él describió que cuando existe un mínimo de organización y propuestas miserables no se resuelven los problemas, solamente son expresiones comunes totalmente descontextualizadas.

Principios aplicados a procesos políticos, así la concentración a la que me refiero en esta colaboración va en ese sentido, calumnias y denigración de los momentos; no porque haya existido el ingrediente básico, la indignación en contra de un enemigo común sino que la actuación se tornó efímera al ver al ejercicio equivocado del poder desde la función presidencial, Trump-Peña Nieto.

El talentoso manipulador Goebbels sostenía que la suma individualizada podría contagiar a la masa, misma que se constituye en un adversario con errores o defectos al enarbolar situaciones inexistentes o no debidamente comprendidas, entonces llega a desviar su mirada del verdadero problema a resolver porque simplemente no distinguen cuál es.

Había y existe una gran problemática mundial y nacional, la masa descontrolada se convence más rápido y con el menor esfuerzo mental porque su capacidad receptiva está limitada a sus problemas particulares no a la totalidad, eso lleva a olvidar con facilidad. La comprensión es escasa.

Las masas se contagian de malas noticias, les encanta culpar a sus adversarios y sumar individualidades hasta la exageración y después desviar la mirada del verdadero motivo de la reunión. De ahí surgen problemáticas inventadas que lo único que hacen es desviar el esfuerzo.

México tiene demasiados problemas de toda índole; se hace ruido y los ciudadanos se repliegan para culpar a los “otros”; los partidos políticos vigilan, las organizaciones gremiales y sociales gazapas; la desorganización prevalece cuando no se afinan los objetivos, esto es aquí y en cualquier lugar del mundo; no de ahora así se ha manejado, lástima, en verdad no se han vacunado los ciudadanos contra las inmundicias de la vida pública.

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