Imprimir Noticia

Entre más menos

Puerto Vallarta, Jal.- Muere la sospecha, desde el 2015 se confirmó que más del 60 por ciento de los 119 millones de mexicanos son mujeres.

Vale la pena despejar suposiciones, no es verdad que “por cada hombre hay 10 mujeres”, en el censo 2015 del INEGI se reveló que son 94 varones por cada 100 de mis congéneres.

Sólo en Guanajuato, Quintana Roo y Baja California Sur las mujeres no predominan, lo cual exhorta a realizar un acercamiento minucioso para conocer el desarrollo económico y sociodemográfico en esos estados de la República Mexicana, además sería interesante analizar las variables de la investigación cuantitativa del INEGI para conocer si se refiere al índice de natalidad o a los habitantes de ese año.

Como dato curioso del informe se menciona al municipio de San Miguel Tulancingo, Oaxaca con el mayor porcentaje de mujeres 58.4; mientras en la localidad de Trincheras, Sonora predominan los varones con el 55.5 por ciento.

Claramente el incremento poblacional en México desde 1970 con 48 millones de habitantes, no fue paralelo a la globalización, pues durante los últimos 45 años 71 millones de mexicanos nacieron y prolongaron su línea de vida, aunque no en las condiciones esperadas miles mantienen un nivel económico paupérrimo.

Pese a esa pobreza histórica y violencia persistente en México, la esperanza de vida incrementó considerablemente desde 1930 cuando las personas apenas alcanzaban los 34 años de edad, gran diferencia si lo comparamos con los 75.2 años que aún en el 2016 se podían vivir a medias tintas.

A diferencia de la década de los 30 cuando las mujeres resistían los embates del catastrófico mundo, los hombres perecían por diversas discordancias sociopolíticas –o guerras civiles- en las cuales la participación de los varones era indispensable y las féminas debían permanecer en el hogar con los hijos.

Esa imposición social persiste, en particular en las 21 millones de jóvenes madres –algunas profesionistas- devengando bajos salarios y con pocas opciones confiables para el cuidado de sus hijos; en cambio los jefes de familia enfrentan cada mañana otros tipos de avatares, como los robos a mano armada a plena luz del día.

Volver la cara hacia esos asuntos requiere de un análisis objetivo para evitar el desplome de la balanza, para ello el gobierno y empresarios deben mostrar congruencia y generar las oportunidades replicadas en spots publicitarios en los cuales se menciona el progreso, la inclusión y el empoderamiento femenino como temas prioritarios pero considerados solo en los guiones literarios.

Suena paradójico escuchar de mujeres profesionistas retirarse de sus empleos para cuidar a sus hijos porque el sueldo recibido no les alcanza para pagar una guardería, los traslados, los gastos del hogar y ahorrar lo poco que sobra para cubrir emergencias. Para ellas llevar una vida como ama de casa les permite economizar en todo y aun así “se las ven negras”.

Es paradójico recibir datos del INEGI demostrando que las mujeres conforman el grueso poblacional del país, pero sólo se representa como un número frío, un cálculo matemático investigado para no resolver problemas estructurales, lo cual difiere de la metodología científica.

Por ello es necesario que los académicos-investigadores y otros estudiosos echen los cimientos para conformar la cultura del respeto, en otros términos con sus aportaciones logren otorgar el lugar adecuado a los roles femeninos en el reconocimiento total para el mejor funcionamiento social; emerger de la oscuridad mental en una era de por si complicada para las mujeres.

Notas Relacionadas

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments