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Democracia Obesa

vamos por partesPuerto Vallarta, Jal.- He mencionado que la política en México, en su gran mayoría es un proceso de simulación institucionalizado por aquellos que se han enriquecido con los dineros de los ciudadanos que depositaron su confianza en esos sinvergüenzas.

Esto es triste, aunque a ellos no les interesa. Pocos son los que se salvan de esta sentencia; con sus actos, contrarios a la razón que los llevó al poder administrativo solamente han logrado que los ciudadanos ya no confíen en sus discursos basados en la gran capacidad de mentir, el colmo creen en sus palabras sesgadas todavía convencen.

En estos momentos es masivo el engaño público, sus promesas son de vergüenza. Por ejemplo el Instituto Nacional Electoral a través de su representante dijo hace dos años que se amarrarían el cinturón, mintieron otra vez. El presupuesto para ellos y partidos políticos es el más alto de la historia; la democracia se finca en esos voluminosos gastos de campaña y operación, la última reforma quedó hecha añicos con ese comportamiento de manos abiertas.

El 2018 se caracterizará por el dispendio de recursos, tanto para que opere el INE como para que se realicen las campañas; este instituto ejercerá 18 mil 256 millones de pesos, o sea más del 42 por ciento de lo que fue en 2012, me refiero a la campaña presidencial; los partidos políticos no se quedarán atrás ya que también les aumentaron por encima de los siete mil millones de pesos, en otras palabras se rebasó el monto designado hace casi seis años para llegar cas a los siete mil millones de pesos (mil 500 millones más que hace seis años.)

Todo esto en un México con más de 50 millones de personas en la pobreza, con pésimos servicios de salud, inseguridad pública y lo que es más preocupante la ausencia de credibilidad provocada por los actos de corrupción de exfuncionarios públicos y en funciones, ellos han demeritado a las instituciones y la confianza social.

Los ciudadanos se preguntan cómo se verificará que los candidatos que surjan de los institutos políticos planteen verdades en escenarios tan disímbolos como los que vive México; una nación en medio de crisis diversas y bajo la lupa de Estados Unidos con declaraciones de su seudo presidente para cerrar caminos a la libertad e incendiar con base al miedo la confianza de su país y de los mexicanos. Amenazas, una tras otra, sin razón alguna.

Con mucha pena veo como se entregan dádivas, como es la costumbre de los políticos mediocres para demostrar su popularidad en el discurso mediático; lejos de realmente ayudar a las clases sociales vulnerables se dedican solamente a abonar el terreno para cosechar votos, preferencias que no han merecido nunca, el dinero de los contribuyentes convertido en satisfactores pasajeros, gorras, chamarras, camisetas (sombrillas en estos tiempos) materiales para construcción, o simplemente como me comentó una maestra un plato con tacos y un bidón con agua de sabor.

Una democracia obesa que encarece el voto, ¿esa es la función primordial del INE acaso?

Se le llama partidocracia, cada vez más partida por tantos engaños históricamente determinados; el dinero es lo que cuenta, nadie protesta por las jugosas partidas que se entregarán a los partidos, muy democráticos pero al determinarles las jugosas sumas para su campaña manotas para que las quieren, en esos momentos les crecen más, posteriormente las llenan una vez que están en su zona de poder.

Oportuna es el señalamiento de Marco Tulio Cicerón (55 años a de C):

Nuestra historia enseña que cuando un gobierno es honrado, justo y virtuoso los impuestos son muy pequeños. Pero cuando un gobierno se hace poderoso llega a ser destructor, extravagante y violento. Es un usurero que quita hasta la respiración a los inocentes y priva a los hombres honrados de su sustancia, a cambio de votos que lo perpetúen. 

La política mexicana está totalmente fragmentada; acusaciones del PRI al PAN, Morena calladita ante el dispendio, tal vez porque se salpica, los partidos están conscientes del absurdo todos nadando de muertito al cabo el pueblo paga tolera y calla, que mejor democracia podría existir. 

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