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Mi pueblo no puede estar de rodillas

plumazosPuerto Vallarta, Jal.- ¡Paren el mundo que me quiero bajar! Aún persisten los desastres naturales y la irremediable sinrazón del ser humano.

Primero Texas, después fueron devastadas las islas del caribe hasta alcanzar el estado de Florida, Estados Unidos. Miles de damnificados tras los huracanes simultáneos, tormentas tropicales, sismos por encima de los 8 grados en la escala de Richter y alertas de Tsunamis, además del miedo infundido por los lanzamientos de misiles balísticos.

Si estas calamidades sincronizadas hubieran sido parte de un largometraje, todos los espectadores saldrían haciendo mofa por la imaginación desbordada del guionista y director de la película. Por lo últimos 15 días se tienen las evidencias suficientes para descartar locura hollywoodense; esa idea perdió el pulso, los cinéfilos y los neófitos admiran con asombro una realidad inmersa en un contexto complejo.

Con ello entraron a escena los investigadores para presentar varios antídotos científicos y contener el alarmismo frenético, sostienen teorías convencidos de haber encontrado la respuesta al cataclismo futuro; en cambio los menos agnósticos aseguran que el Apocalipsis está cerca.

Cada quien tiene la libertad de buscar refugio en sus creencias, si es Dios o una explosión en el cosmos el origen de este cambio natural, es una decisión íntima, casi secreta.

Esto me recuerda el mensaje que recibí en mi teléfono móvil, a través del cual el remitente revivió el día en que Puerto Vallarta iba a ser destruido –como llaman a cada huracán peligroso- por el ‘huracán más poderoso de todos los tiempos’: “Patricia se detuvo porque la Virgen de Guadalupe lo detuvo, cuando iba a entrar a tierra entre las nubes se formó la imagen y se desbarató por arte de magia. La fe mueve montañas”.

Recibí otro mensaje –de esos en cadenita- un día después del sismo de 8.2 grados en la escala de Ritcher que dejó sin vida a más de 90 personas en municipios de Chiapas y Oaxaca: “El eclipse solar pasó el 21, la tormenta Harvey llegó el 25 y empezó a llenarse todo de agua el 26. Mira lo que dice la Biblia en San Lucas? 21:25-26? “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.” ????

No a todos convencen los pasajes bíblicos, como lo mencioné anteriormente varias personas buscan respuestas en la ciencia y cuando obtienen información categórica –como método tranquilizante- lo difunden: “El 6 de septiembre hubo una explosión fuerte del sol, los geólogos dicen que cuando esto sucede provoca cambios bruscos en la Tierra”.

Prestar atención al quejido de la Tierra, al verdaderamente atípico, nos permitirá sobrevivir a los embates naturales que aún consideramos imposibles; incluso una tercera guerra mundial podría ser parte de nuestro futuro, descartarla sería una absurda salida hacia un estado de confort efímero, plañidero, ilusorio y ajeno a la misión del ser humano.

Por ello Ángel Sánchez, habitante de Juchitán, Oaxaca (lugar donde hubo más damnificados) fue categorizado de héroe al levantar de los escombros nuestro lábaro patrio; fue su amor hacia su país, a su gente, la cultura, a la vida lo que lo inspiró a llevar en sus manos el símbolo nacional más importante porque “Mi pueblo no puede estar de rodillas” comentó en una entrevista.

Este acto sincero inspiró a miles de mexicanos y extranjeros para unirse y apoyar esas localidades vulnerables, por ello doblar esfuerzos para proveer de alimentos a los damnificados en Chiapas, Oaxaca y ahora Acapulco es demostrar el amor por nuestro México.

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