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¿Democracia en riesgo?

vamos por partesPuerto Vallarta, Jal.- La tragedia de millones de mexicanos no requiere limosnas de los partidos políticos; el recurso destinado a las contiendas electorales es del pueblo, no de los institutos, ellos han perdido credibilidad y ahora creen que se pondría en riesgo la democracia.

El 7 y 19 de septiembre golpeó el corazón de los mexicanos. Como siempre sucede, los más pobres fueron los más afectados. La bofetada de la naturaleza a los menesterosos les arrebató seres queridos, tiró sus casas, desvaneció sueños al perder su patrimonio, los dejó más allá de la línea de la pobreza. La emergencia, para los dirigentes políticos, puede superarse con recursos ajenos a sus gastos de campaña.

Curioso; los políticos y candidatos en ciernes no tienen el respeto social, menos aún simpatía alguna por sus declaraciones cargadas de justificaciones fuera de la realidad que se vive; entre otras puntadas está la de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) cuando les aconsejaron a los partidos políticos no arriesgar la democracia al donar sus prerrogativas o gastos de campaña.

En otros términos estos “representantes de la democracia” creen que con esas declaraciones satisfacen el modelo político, nada más alejado de la realidad, lo único que logran es dejar en el camino el poco respeto de la sociedad agraviada, esa que los mantiene en sitios privilegiados; la misma que ha padecido, no solamente sismos y huracanes, sino la incompetencia de candidatos emanados de su democracia y convertidos en presidentes municipales, gobernadores o dirigentes sindicales, ellos sí han puesto en peligro la credibilidad social con sus millonarios desfalcos, esos abusos ¿estarán en la ley?.

Los financiamientos de los institutos políticos para lo que resta del año podrían llegar a los mil millones de pesos, en caso de que se decidieran a renunciar a ellos, sería un enorme apoyo sin duda, aunque la sociedad pide porcentajes significativos de gastos de campaña, esa que ya inicia por debajo de la mesa y arreciará en 2018; no hacen un favor a las personas que fueron víctimas por la furia de la naturaleza, de ninguna forma, es ¡SOLIDARIDAD OBLIGADA! con los que les dan de comer, aparte de sus lujos y salarios inmerecidos, el pueblo que sufre ahora requiere respeto y apoyo no evasivas.

En 1985 viví ese terrible terremoto, a las 7:19 despuntaba la mañana. La magnitud se calculó en 8.1, la sacudida atroz, el polvo en la avenida Balderas invadió la garganta de los que salíamos del Transporte Colectivo Metro; cayeron o quedaron inservibles 418 edificios, irreparables más de tres mil; los recursos perdidos se estimaron en más de cuatro mil millones de dólares, miles de fallecidos y otros tantos desaparecidos; a la fecha todavía existen damnificados de hace 32 años; se tiene que ser demasiado insensible para decir que se pondría en riesgo la democracia, lo que estaría en ese escenario es la conciencia de los políticos que dan la espalda al pueblo mexicano en este momento aciago.

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