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Cornisos 21

plumazosPuerto Vallarta, Jal.- Aquí en Puerto Vallarta las manifestaciones artísticas provienen de múltiples mentes, manos, cuerpos; se vuelven homogéneas y desplazan del imaginario colectivo sucesos de horror encarnado.

Dedicarse al arte escénico no es convertirse en máster del engaño o desarrollar la habilidad de mentir, tampoco se traduce en simulaciones dañinas como algunas personas lo creen, probablemente manipuladas por la cantidad de melodramas exagerados y carentes de contenido valioso pero permanentes en los huesos de la pantalla chica.

Coincido con mis colegas y amigos vallartenses –también con los que fueron adoptados por este destino-, en Puerto Vallarta pocos eventos son realizados con la suficiente mesura para ofrecer un espectáculo de calidad y profesionalismo. Ni hablar de los pocos espacios adecuados.

Los vallartenses y visitantes merecen eventos artísticos de buen nivel, esta es la mística de trabajo de Rolando Bárcenas Manzo y Alejandro Balcázar Muñoz, fundadores de la compañía de teatro Cornisa 21, con la cual desde el 2012 han superado paradigmas culturales.

Originarios de la Ciudad de México, Rolando y Alejandro unieron su talento y creatividad histriónica; es fácil percibir en sus conversaciones su pasión por las artes escénicas, la manifiestan con total libertad sin improvisaciones ni calamidades.

Como buena amante de las artes escénicas le medí el pulso a las propuestas artísticas de este talentoso dúo, por supuesto para ese momento tenía pleno conocimiento de su trayectoria, lo cual aumentó mi interés por conocerlos e integrarme a sus proyectos culturales. No fue fácil, menos después de ausentarme de los escenarios más de 8 años, pero fueron pacientes, me sacudieron el polvo y quitaron las telarañas acumuladas.

Cuando pregunté a Rolando por el nombre de la compañía, me confesó que “es un ejercicio que inventó mi maestro para entrenarnos (a sus estudiantes) y medir nuestro nivel de actuación, compromiso y valoración de los hechos”.

Me pareció fascinante, sobre todo cuando reveló más adelante que uno de sus maestros de teatro les explicó con tal soltura, a través de una metáfora compleja e interesante el significado de la cornisa, en palabras de Rolando: “era visualizarnos en un primer piso e imaginar que escalábamos por la cornisa, sería mínimo el vértigo; pero pasar a un tercer nivel aumentaría el vértigo, eso hasta llegar al nivel 20, ‘ahí caes muerto, no hay forma de salvarte’, nos repetía nuestro maestro, entonces la valoración es esa, es el riesgo hacia el vacío. El nivel de compromiso con el personaje, como Stanilavsky recomendaba al actor evitar ponerse en riesgo más que un cirquero porque expone su parte emocional, si se pasa se destruye”.

Egresado de la licenciatura en Literatura Dramática y Teatro, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, por más de una década Rolando Bárcenas ha recorrido los escenarios vallartenses, ha colaborado con actores y actrices reconocidas en este destino y en su ciudad natal; en ese sentido Alejandro Balcázar, bailarín profesional y actor consolidado, desarrolla su talento a través de puestas en escena en todos los géneros teatrales.

Insisto, el talento de estos dos multifacéticos hombres, ahora amigos, es admirable e inevitable de reconocer; todos los que han tenido el agrado de ver su trabajo en escena me secundarán, basta recordar su desenvolvimiento escénico en El Enemigo (año 2012) presentada en Cecatur, después vino Diatriba Rústica para Faraones Muertos de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio.

Sin dejar de mencionar la participación de Cornisa 21 en Teatro Corto, un concepto ibérico adoptado en la Ciudad de México y traído a Puerto Vallarta para el deleite de sus habitantes y turistas; en ese importante evento los cornisos presentaron dos obras bajo el título de Café para Intelectuales, todos los que tuvieron la oportunidad de ver esta propuesta contemporánea felicitaron al elenco integrado por Kenya Curiel, Emelia Merino y Alejandro Balcázar, bajo la dirección de Rolando Bárcenas. Estas dos obras las presentarán nuevamente en el recinto de Tercera Llamada, ubicado en la periferia de Macroplaza.

Los cornisos dejan el alma en el escenario, no se pierden entre la multitud, todos demuestran profesionalismo, tal como lo dijo el director Bárcenas el estilo es “procesar las obras, no hacer huesos al vapor, o sea sin improvisaciones”. Los vallartenses y sus colegas en la Ciudad de México comprobaron el talento de este grupo de artistas del templete, de la carpa de los polvorientos recovecos donde el polvo conforma siluetas que trascienden en el tiempo. Eso es Cornisa 21.

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