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Con tuitazos

plumazosPuerto Vallarta, Jal.- A diferencia de 1985 cuando el sismo con magnitud de 8.1 dejó en ruinas a la capital mexicana, recién cumplidos los 32 años de ese funesto suceso, a través de los medios de comunicación la sociedad mundial recordó fortalezas difuminadas.

En una semana -entre el pasado 19 y 25 de septiembre- más de 4 millones 500 mil personas emitieron algún mensaje -alusivo al sismo- en redes sociales, principalmente en Facebook con 54.7 por ciento y en Twitter con 41.1 por ciento de usuarios activos.

Con información diversa en el microblog del ave azul, varios hashtags (etiquetas) dispersaron emisiones con datos crudos; nombres de voluntarios, víctimas o desaparecidos; frases de motivación; oraciones; palabras de esperanza para los que pasan momentos aciagos. En términos de género, el 57 por ciento de las conversaciones o debates los generaron las mujeres.

Puede que el furor informativo aligere peso en las redes sociales y otros medios de socialización, esa sería la percepción nacional si no existiera el periodismo serio y sus profesionales con el rigor informativo para dar seguimiento a las promesas del gobierno hacia las personas con problemas para recuperar su patrimonio, en especial en las localidades con afectaciones graves. Aún permanecen en la zozobra decenas de familias.

Esa tragedia será parte de la historia nacional, no importan los años venideros, la pasada sacudida en la Ciudad de México y entidades federativas aledañas superó probabilidades científicas. Para el 2018 el calendario oficial de las efemérides marcará el nuevo acontecimiento, uno que hilvane memorias; será una fecha simbólica, un recordatorio macabro de tristezas e incertidumbres para las diversas generaciones.

Aunque el sabor amargo comienza a diluirse por el paso del tiempo, el desastre natural permanece en la bitácora tuitera, ésta es una forma de participación moderna con la cual los jóvenes militan en actividades para resarcir el duelo colectivo, lo dimensiono así por el hilo conductor humano: las emociones. Y nadie que se precie empático negaría su consternación, no después de ser testigo –aún a la distancia- del infortunio masivo.

Para precisar, durante ese proceso mediático jóvenes de 24 a 35 años de edad representaron al 43 por ciento de usuarios en redes sociales; en algunas emisiones sí se cumplió el objetivo de la comunicación –según el modelo de David K. Berlo-, es decir, fuera de lo abstracto circuló en su mayoría información corroborada por los profesionales del periodismo.

Influir en la opinión pública es uno de los cuatro objetivos de los medios de comunicación masivos y, aunque miles de esos jóvenes emisores no fueran comunicólogos, utilizaron esta estricta regla de la ciencia por dos razones aparentes: compartir y generar.

Y en este mundo globalizado solo la velocidad de la luz y el sonido superan la inmediatez del internet, una herramienta tecnológica aprovechada por la generación del milenio para abrirse paso en el mundo de forma convexa como manto natural sobre el globo terráqueo.

Después de este 19 de septiembre surgirán novedades en los medios de comunicación, será un fenómeno simultáneo con otros desarrollos tecnológico-científicos, todo para asegurar la supervivencia de la humanidad. Fuerza México tiene su misión social, continuar sorteando adversidades, activos, solidarios siendo ejemplo de unidad para el mundo.

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