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Una vejez digna

vejez dignaPuerto Vallarta, Jal.- Llegar a la plenitud de la vida con una familia  unida, llena de amor y respeto, realmente muy honroso, sobre todo llena de dignidad; nunca olvidare los consejos de mis padres que tanto ame al decirme que la familia siempre es primero. Aprovecho para reconocerles a todos mis amigos sexagenarios y rendir homenaje a la senectud, pero antes que nada el dar gracias a Dios por permitirme y a muchas otras personas, gozar de este grandioso privilegio. Sin lugar a dudas toda una bendición el utilizar este caudal de experiencias para dejar atrás egoísmos y aprender a compartir nuestras sanas experiencias por la vida.

Hago un análisis de mi existencia de lo que hice y he dejado de hacer, en honor a la verdad tengo muchas deudas con mi actuar donde el Creador me otorgo el don de servir sin distingos y aún falta mucho por hacer. A través de mi paso por estos tiempos terrenales he comprendido que la solidaridad con tu familia y el prójimo es el camino para lograr paz y armonía en esta sociedad tan convulsionada en la que vivimos. La falta de confianza que se traduce en temores son un freno para alcanzar prosperidad compartida por lo tanto la unidad es el camino.

Siempre he buscado el consejo de mis mayores por su experiencia adquirida, esa savia que brota por los años vividos, mi agradecimiento y reconocimiento a mis padres y hermanos mayores y amigos entrañables que me han guiado con mucho tino. Que sirvan estas líneas para reconocer a estos seres que siempre han dado lo mejor para lograr vivir a plenitud este tiempo que le llamo de reconciliación.

Debo confesar que mi experiencia de ser abuelo me ha hecho renacer y al mismo tiempo sentir una energía sin igual, al grado que  me he trazado un plan de vida y no se necesita ser joven, lo importante es no sentir un vacío existencial, porque no es lo mismo vivir que llenar el tiempo. Por eso resulta indispensable hacer un  nuevo proyecto de vida para definir o redefinir el rumbo, nunca es tarde para comenzar. Dar sentido a nuestras vidas es la tarea más esperanzadora, cuando tenemos confianza en que no iremos a ciegas dando tumbos, al contrario dejémonos guiar por la luz de Dios, recordando también que nuestro Creador habla por señales.

Los hijos producto de nuestro amor son parte de la esencia de la creación, te brindan la oportunidad de buscar en ellos la armonía de la familia y la esperanza de consolidar ese amor que brota de la unión con tu pareja. Resulta primordial el mantener el dialogo con la familia para que este plan de organización  del tiempo sea exitoso. Hacer que las cosas sucedan para el tronco familiar, depende mucho de nosotros por eso resulta importante interesarse en el bienestar de todos.

Decía  la Madre Teresa de Calcuta: Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡Pero nunca te detengas! Sabias palabras, nunca dejarse vencer. Recuerdo a mi padre Don Andrés Famanía López, me decía hijo le pido a Dios me conceda morir trabajando y se le concedió, a él lo alimentaba el ser productivo, mantener siempre unida a la familia y buscar que no hiciera falta nada en la manutención de sus hijos. Hoy lo comprendo busco mantenerme con calidad de vida para seguir siendo parte activa, y lograr de alguna forma seguir enriqueciendo la fortaleza familiar.

El día que como abuelo sentí como mi nieta Maya me hablo y me dijo Be, no podía contener la emoción de haberme otorgado el título de abuelo, sentí en lo profundo de mi corazón un amor tan especial que con dignidad lo acepte. Después llega mi nieta Leonor y me dice Aba, vino a reconfirmar mi orgullo de ser abuelo, y jure mientras viva velar por su educación, recordé a Paulo Freire que decía: La educación  es un acto de amor, de valor, es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad, a la que no teme; más bien busca transformarla, por solidaridad, por espíritu fraternal.

Ahora en día siento que al llegar a la etapa de la plenitud de los años, los recuerdos de antaño llegan a mi mente como queriendo encontrar de nueva cuenta la fortaleza en mis orígenes. La nostalgia es buena cuando evocan al sentido de pertenecía, para nunca olvidar nuestros orígenes. Busco el reencuentro con mis amigos de mi niñez y juventud, no importa caminar platicando o sentarnos en alguna banca de la plaza principal o el malecón. Las cosas chuscas a veces resultan las más interesantes, brotan sentimientos de hermandad y ya no hay prisa en el tiempo, al contrario quisiéramos que se detuviera aunque sea unos instantes; la paciencia invade.

Se comenta que la razón para el establecimiento de un  día especial para los abuelos, para los adultos mayores tiene como objetivo, ofrecerles un nuevo lugar en el cuidado de la familia, recordar que ellos son la semilla del fruto que ahora se tiene y por consecuencia el no dejarlos fuera de las nuevas tareas  y roles sociales. Reconocer que su experiencia puede ser clave para el desarrollo de los niños y jóvenes. Hago votos para que exista mayor conciencia en el cuidado de los adultos mayores.

Ahora existen abuelos modernos, activos e independientes de la figura del núcleo familiar. Nos tiene que interesar de alguna manera los adelantos de la tecnología para estar acordes con los tiempos actuales. Eso sí se acabaron esos tiempos en que los abuelos ya nada tenemos que hacer, lo que tenemos que tomar en cuenta es que podemos ser los pilares de la familia. Recordando que existen abuelos jóvenes y viejos lo importante trasmitir amor y confianza. Convertirnos en abuelos es para muchos una oportunidad de reelaborar estilos de relación y cumplimiento de ciertos roles. En momentos de crisis familiar se contribuye con la experiencia para llegar a acuerdos donde la armonía resulte el camino de la prosperidad.

En fin amigos soy un orgulloso abuelo que lo grito a los cuatro vientos, lo hago con mucha emoción tratando de contribuir a un desarrollo funcional, siempre evitando caer en los abusos. En pocas palabras el sentir de muchos amigos y conocidos que tenemos el honor de ser abuelos, buscamos hacer respetar nuestro tiempo, relajarnos, sentirnos útiles, tener calidad de vida y mantener una vida social activa.

-.Muchos abuelos percibimos este tiempo como un segundo aire en nuestras vidas para fortalecer el vínculo familiar y sentirnos escuchados, valorados y comprendidos.-

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