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Estado de emergencia

vamos por partesPuerto Vallarta, Jal.- Deshumanizados ante una grieta cada día más profunda, la cual separa a ricos y pobres, ésta se extiende y agranda en México; la visión financiera y augurios utópicos de una aparente mejora económica no supera la realidad de injusticias sociales.

Nada se compone si está ausente la voluntad de hacerlo realidad, México tiene amplia experiencia en este renglón; se describe una mejor calidad de vida, educación en la calidad, justicia, óptimos servicios de salud, seguridad pública y se insiste en que todo marcha bien; son mejoras para unos cuantos, mientras crecen en millones los menesterosos, los desempleados. Las cifras oficiales lo demuestran.

Como lo he referido, se les está acabando el maquillaje para continuar con el engaño, por ejemplo el problema del empleo, expresidentes se dijeron y comprometieron a crearlos, no ha sucedido, nadie los ha creado en función de un millón por año, solamente se han recuperado.

El escenario de la ocupación laboral es complicado en esta etapa global, las naciones centrales o desarrolladas robotizan cada vez más sus procesos productivos, con óptimos resultados. Es necesario reconocerlo, mientras que en México crece la informalidad, se mantienen salarios precarios, ante un discurso oficial alentador a nadie convence cuando sostienen que la economía mexicana está en el mejor camino.

Frenar al engaño ante los contextos mundiales adversos y me refiero a la pinza global que arrastra economías débiles; México tiene necesidad de apresurarse frente a los inconvenientes dictados por las potencias mundiales, ser competitivos ante la emergencia, ya es hora de dejar atrás el consejo del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado “es hora de apretarse el cinturón”; así llegaron los programas sociales, los pactos con organizaciones empresariales y sindicatos, congelación de salarios, en una palabra austeridad total. México ha cambiado el escenario es otro, aguda competencia con respecto a países que han apostado a la educación, creación de fuentes de empleo bien remunerado, aplicación de justicia y combate real a los actos corruptos.

Hace unos días el titular de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña dijo: “en las dimensiones sociales, el reto de abatir la pobreza, es donde tenemos la deuda más grande con el país; es ahí donde la economía mexicana tiene la agenda más inacabada”.

Meade Kuribreña es la propuesta priista, hasta el momento, con más simpatías políticas y reconocimiento a su trayectoria pública. Existe la esperanza en quien sea el futuro mandatario mexicano tenga suficiente conciencia y se aparte de los discursos vacíos a los que están acostumbrados los ciudadanos; tener el valor suficiente para innovar y fortalecer las expectativas nacionales sin quimeras, será difícil no imposible. La ruta la marcan las naciones con decisión y soportes firmes.

Los recuentos de daños causan vergüenza a cualquier sociedad, durante los mandatos sexenales se ha abusado de la democracia o sea del pueblo; uso del poder para beneficio personal, exceso de situaciones vergonzantes; corrupción desde la cúpula hasta el último servidor público (con algunas destacadas excepciones, como la del bombero de la CDM que entregó considerable cantidad de efectivo encontrada en los escombros que dejará el terremoto del 19 de septiembre 2017 y otros servidores públicos probos), en lo que va del año la Auditoria Superior de la Federación entregó más de 70 denuncias a la PGR; las acciones irán contra universidades públicas, municipios y otras instituciones las cuales abusaron del erario público.

Decir ¡basta! no basta, habrá que pasar a las acciones penales e inhabilitación contra exmandatarios y funcionarios de todos los niveles, vivieron de los dineros del pueblo a todo lujo o de la llamada democracia si se quiere considerar así, complicidades, nepotismo, compadrazgos y todas las linduras imaginables, esto ofende e incrementa la animadversión del pueblo.

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