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Top pirata

plumazosPuerto Vallarta, Jal.- Se vacila al comprar un artículo pirata, a veces por su mala calidad o por cuestión de principios; la realidad es que en los últimos meses 41 millones de mexicanos compraron productos ilegales.

En 2016, cerca de 37.5 millones de compatriotas optaron por comprar un disco de música pirata o película, con la salvedad de llevarse un disco grabado en Camrip (tipo de grabación de baja calidad, con escenas invadidas por las siluetas del público, con risas y estornudos como música de fondo), o realizado en formatos TELESYNC, TS y PDVD de mediana a muy buena calidad, todo depende del equipo con el cual se lleve el hurto artístico.

Por ese incremento de artículos apócrifos, México está entre los 24 países con un pie dentro de una penosa lista de la piratería. No existe contrapeso con los 9.6 millones de consumidores de productos legales.

Surge la idea equivocada de ahorrarse unos pesitos, craso error, tan solo el año pasado cerca del 80 por ciento de los mayores de 18 años gastaron 20.9 millones de pesos en productor ilícitos desde libros, discos compactos, dvd, fotografías, obras de arte, ropa, calzado, electrodomésticos y perfumes, según se reporta en medios de comunicación.

El origen de este problema económico no se especifica, aunque se conoce se cruza con algunas razones creadas en el imaginario colectivo; es cierto, el gobierno lo considera un mal cultural, como si la naturaleza del mexicano fuera corrupta y distorsionada, lo cual me parece aberrante y anti ético por parte de la clase política.

Insisto, no existe un balance en el consumo de la propiedad intelectual y patentes, éstas van cargadas de reproches de una sociedad con carencias superiores a las pérdidas económicas de los artistas o productores comerciales. En ese sentido he escuchado opiniones contrarias al sentido de la legalidad, “30 pesos menos no les hace daño”, se pueden recoger más comentarios con ese tono desenfadado.

La balanza lleva una marcada inclinación hacia el consumo desmedido de piratería, de ésta se registra el 97 por ciento de consumidores de videogramas (películas) en formato físico, en digital el 67 por ciento; superando los hombres y jóvenes de entre 18 a 24 años de edad.

En la venta legal de material fonográfico también se perciben pérdidas, en este rubro México pisa el cuarto escalón a nivel mundial; esta práctica además se convierte en el país en el segundo tipo de producción más redituable, solo por debajo del narcotráfico.

Aunque las razones varían y algunas van más allá de la lógica, en México y otras naciones la producción y venta de productos piratas va al alza por factores imperceptibles o tolerados por los gobiernos. Es complejo desde donde se vea, en todos los ángulos se perciben fisuras cada vez más profundas y poco analizadas por las autoridades competentes.

El origen es el tema de investigación, no los intermediarios los cuales solo existen por la necesidad de supervivencia, no para sostener un sistema corrupto que acumula ganancias para mantener una realidad violenta, emanada de la sed de poder de grupos organizados y sus homólogos en posiciones aparentemente de servicio público. Lo lamentable es ver a la sociedad –que solo busca diversión- convertirse en cliente de esos malhechores.

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