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Caprichos trompistas

vamos por partesCuando se cede al capricho de otros se pierde identidad, se doblega el alma y se fractura lo hermoso de la vida humana y de una nación; defenderse es reconocerse.

Me inquieta la incertidumbre insana creada por el mandatario norteamericano al mantener a raya y fuera de la sensatez económica a un país como lo es Estados Unidos de Norteamérica que, como México y Canadá, pierden capitales cuantiosos ante la duda de la firma del TLCAN. Donald Trump ha demostrado ser caprichoso a ultranza al no considerar, o tal vez lo haga a su manera, el daño que produce a millones de seres humanos.

Olvidar que México es el duodécimo exportador mundial en el PIB y su población es lo hace a una nación sumamente importante para el comercio e intercambio de cultura en el ámbito internacional, esto está debidamente documentado por organismos internacionales, además del respeto de la comunidad mundial.

Como se sabe existen diversos acuerdos en los cuales nuestra nación está presente: bilaterales, regionales e intercontinentales; el primero es el que está en el aire y preocupa estar en manos de un capricho de un mandatario como lo es el señor Donald Trump quien demuestra no comprender la política económica, o tal vez su empecinamiento es para llamar la atención mundial. El temor y miedo al principio de su mandato hoy conjuntan fuerzas en su contra.

Sus percepciones tan disímbolas no le permiten reconocer que la existencia de las naciones parte de realidades y no de caprichos; tal vez nadie le explicó jamás lo inalterable de la verdad fuera de las subjetividades de D. Trump.

México y Canadá saben qué sucederá. Esto es, la firma se emitirá por parte del gobierno norteamericano, no existe duda en el ambiente esto está por encima de cualquier posibilidad contraria, de esto estoy seguro, sucederá, su realización es inminente, las voces de la sociedad y de los empresarios lo demandan cada día con más fuerza.

La verdad surgida de las conversaciones salta a la vista, el magnate neoyorquino llevado a la Casa Blanca, además de ser el más impopular en la historia de esa poderosa nación, se ha comprobado que solamente quiere jalar los reflectores necesarios para no perecer, su existencia como político se ha convertido en arena movediza en la cual se hunde cada vez más. En este contexto la existencia del TLCAN sobrevivirá a los avatares, estoy convencido que todo esto no lo merece el pueblo norteamericano.

Es sencillo distinguir en este señor su vena populista y conservadora si se analiza su comportamiento en lo que va de su administración, en eso se resume su hiperactividad en una ofensiva carente de respeto en el plano de temas variados a los cuales les quiere dar atención con una torpeza formidable, digna de un museo de terror. Actitudes racistas, el conservadurismo manifiesto, los escándalos que ha desatado en contra de sus colaboradores y sus “secretos” descubiertos lo convierten en el villano favorito del mundo.

Me detengo un momento para recordar que cuando este señor estuvo en campaña por la presidencia de la nación más poderosa del mundo fue un populista retórico, entonces puso sobre la mesa los riesgos de salir del TLCAN “sería un shock para el sistema”, expresó entonces. Ganó votos lo cual fue su más claro objetivo. Al llegar a la Casa Blanca su arrogancia se multiplicó; consideró que hacía un gran favor a las dos naciones interesadas en el TLCAN, se descubrió entonces como se le conoce y avasalló todo a su paso, como elefante torpe.

Sujeto obstinado sin referente en la política mundial; su arrogancia lo sepulta tanto en naciones europeas como orientales, ver a sus análogos como inferiores y, además ofenderlos con odios infundados le hace olvidar la importancia del TLCAN; perdida de empleos en localidades como Pensilvania, Michigan, Texas, Florida y otras que se suman a diario además del creciente déficit en la balanza comercial. Todo es una adversidad para Canadá y México y obviamente para Estados Unidos. Así que por todos los puntos negativos acumulados por el señor Trump tendrá más lejana la reelección.

Estoy seguro de su falta de respeto para los demás y para sí mismo y sus allegados, las pruebas constan en las noticias e imágenes. Valdría la pena recordarle a Trump que el acuerdo comercial Cobden-Chavalier signado por Gran Bretaña y Francia en 1860 tuvo principios innovadores y de respeto como no segregar productos y empresarios; fue el principio de una etapa comercial de amplia cooperación, como lo fue en 1994 el TLCAN que representa actualmente más de 1,14 billones de dólares en transacciones comerciales y servicios.

El mundo espera la enmienda del error, mantener las ilusiones de los participantes es en beneficio de todos. Ya es hora que el mandatario norteamericano se conduzca con sensatez, en sus manos está buena parte de la tranquilidad de la humanidad.

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