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Existencia fragmentada

vamos por partesPuerto Vallarta, Jal.- La filosofía de la existencia, la que acostumbra el poder mediocre de los que mandan y si llegan a equivocarse pues repiten el mandato con otra vestimenta, aunque no deja de servir a sus intereses, la mayoría de las ocasiones por encima de las necesidades de la sociedad.

Los pensadores Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno; argumentaron, como filósofos serios, sus antítesis en dirección de los discursos políticos, algunos mundiales y otros nacionales (México) todos en la dirección reflexiva aplastaron la ambigüedad de los ambiguos, necios y ofensivos ostentadores del poder del estado político con argumentos irrebatibles, desde donde se les analice.

La filosofía es un canal para reconocer lo fallido y asertivo que hay en el proceder humano, desde mi punto de vista y en el contexto de la realidad de México sobre todo en este momento de campañas políticas se hace necesaria una participación consciente, la sociedad es sabia, ya no se le engaña tan fácilmente.

El existencialismo nacido entre las guerras mundiales con un auge de los cuarentas a los años cincuenta (finales) del siglo pasado; para algunos es unitario, como creador de todo, evidentemente hubo remiendos y ahora la existencia, piedra angular de esta corriente permite interpretar y describir mejores horizontes de conocimiento de los políticos farsantes.

Así el racionalismo o empirismo con todos los expositores inimaginables en 10 años 40s-50s destacaron  a Jean Paul Sartre y sus seguidores cercanos, Simone de Beauvoir y Albert Camus, pues ellos y más pensadores tuvieron principios para observar a la sociedad, obviamente con la precisión  muy especial no como se acostumbra hoy simplista y hasta ofensivas mentiras como lo fueron las frases:  “se murió la gallina de los huevos de oro”; “no habrá más gasolinazos”; “somos una potencia económica”, o la puntada del mandatario norteamericano Donald Trump: “el calentamiento global es una invención”, todo esto además de ser una farsa de lo más corriente se soporta en una serie especulaciones anticientíficas que jamás los existencialistas hubieran imaginado.

Se registran casos de hombres poderosos con influencia y trascendencia, como los políticos “despreciables” a los cuales nos hemos acostumbrado a que vulneren nuestra confianza. Me he dado cuenta y dado seguimiento a la moda el ser ingrato con la sociedad vulnerable en cualquier parte del mundo. El político con poder es ingrato, deja labrada en mármol la mínima ofensa y en polvo lo que, en un momento, se le otorgó como un bien, diría Thomas Moore. Hay tantos por el mundo que sería difícil contarlos, no solo encontrarlos. En el pasado se criticaba al animal traidor, mientras al humano se le otorga poder para que caiga en el desmesurado abuso.

El Vicario de Cristo ha destacado su preocupación de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales las cuales van contra la paz deseada y que se producen con el empleo de cualquier tipo de decisiones políticas en favor de la guerra nuclear, con devastadores efectos indiscriminados e incontrolables en el tiempo y en el espacio “…además del despilfarro de recursos… recursos que, sin embargo, se podrían utilizar para prioridades más significativas, como la promoción de la paz y del desarrollo humano integral, así como la lucha contra la pobreza y la actuación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. (La misiva la leyó Mons. Antoine Camilleri, ministro de exteriores de la Santa Sede.)

El asunto de la existencia en esta era es sumamente complicado. La pobreza cada vez más insultante en varias naciones;  entre gruñidos de tripas se distrae y debilita la inteligencia se desconocen a los  precandidatos, aunque agitan conciencias el vacío estomacal persiste entre las mentiras expresadas. En México este asunto preocupa cuando  la medición multidimensional de la pobreza señala que la mayoría de los mexicanos no son pobres, aunque más de 50 millones están prontos a serlo. Esto es resultado de estudios del INEGI y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Los datos los conocen los contendientes en campaña, sería interesante escuchar sus propuestas para abatirlos y no solamente promesas “buenas intenciones”.

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